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martes, 4 de febrero de 2020


TALLER DE COMUNICACIÓN II

TEORÍA FUNCIONALISTA



La sociología funcionalista completará el modelo desde una visión macro, primero al

entender a la sociedad total como una estructura del todo y sus partes (instituciones)

interrelacionadas en una dinámica para preservar el orden social o equilibrio, en una

tendencia conservadora. Segundo al ver a los medios masivos como una parte de

la sociedad, instituciones que cumplen con funciones, en lugar de efectos (Wright,

1960)



Defi nición de sociedad y comunicación masiva desde el funcionalismo:

Sociedad: conjunto de necesidades y conjunto de instituciones para satisfacerlas…

la función de una institución social cualquiera es satisfacer alguna…de estas necesidades.

Toda sociedad humana tiende al equilibrio mediante mecanismos para

regular sus confl ictos o disfunciones, las cuales le ayudan a perfeccionarse. Las

instituciones se interrelacionan en una estructura social donde cada uno de ellos se

afecta si alguno deja de funcionar Paoli, 1979)



Los medios se convierten en instituciones sociales que cubren ciertas necesidades.

“La cuestión es quizá más espinosa: no son los elementos técnicos de los modernos

sistemas de comunicación los que los distinguen como medios masivos, sino que la

comunicación de masas es un tipo especial que involucra ciertas condiciones operacionales

distintivas, principalmente acerca de cuál es la naturaleza del auditorio, de

las experiencias de comunicación y del comunicador. (Wright, 1980)

La función social se refi ere a las consecuencias observables para satisfacer una

necesidad. Pueden ser manifi estas (se logra lo esperado) y latentes (no se logra lo

deseado, es inesperado). Disfunción es el no cumplimiento de la actividad o función

requerida para la sociedad.



Así, Wright introduce la pregunta síntesis del funcionalismo: ¿Cuáles son 1-las funciones

y 2- disfunciones 3- manifi estas y 4- latentes de la masa, comunicadas por

medio de la 5- vigilancia, 6- correlación, 7- transmisión cultural y 8- entretenimiento,

para los sistemas 9- sociedad, 10- subgrupos 11- individual y 12- cultural?

Schramm (1970) agregará al modelo lineal (E-R) la retroalimentación, un elemento

importante, pues es capaz de poner en evidencia la reacción y los efectos logrados

en el comportamiento de la audiencia; una vez percibida por el emisor funciona como

input para ayudarlo a redireccionar u optimizar el mensaje en función del efecto específi

co que intenta causar en el receptor.



Finalmente, conviene resaltar un aspecto político de las teorías de comunicación

masiva que se adhieren al modelo lineal (estímulo-respuesta), su posición ahistórica

y acrítica del sistema capitalista, pues sólo están interesadas en conservar el

orden social establecido. Más adelante veremos que las teorías agrupadas dentro

del modelo crítico, en oposición al modelo lineal funcionalista, se situarán en una

permanente crítica a la sociedad capitalista, para develar sus mecanismos ocultos

de explotación y manipulación ideológica a través de diferentes aparatos de Estado,

la Iglesia, la escuela y/o los medios de comunicación. Buscará la superación de la

lucha de clases (burguesía-proletariado) y la liberación social del hombre, en una

nueva sociedad, la socialista y comunista.



EL MODELO CRÍTICO

Este modelo crítico tiene varias vertientes: la teoría crítica3 de Frankfurt, los estudios

culturales de Inglaterra, la semiótica de la cultura y la escuela latinoamericana. Todos

tienen en común el cuestionamiento al sistema capitalista en una franca oposición

al modelo lineal funcionalista. Centran su atención en la ideología como agente de

control social y en las formas de transmisión cultural en la modernidad.

La teoría crítica de la escuela de Frankfurt, Alemania (1923) (Adorno, Horkheimer,

Marcuse, Fromm) propone la reorganización social superando la crisis de la razón

instrumental, donde el destino de los individuos depende de relaciones económicas

incontroladas, hacia “…la programación de la realización de las posibilidades humanas.”

(Marcuse, 1936)



La sociedad capitalista es un edifi cio social conformado por una base económica y

una superestructura ideológica, un orden social caracterizado por un modo de producción

de mercancías que divide el trabajo en dos clases sociales antagónicas, la

burguesía (clase dominante) dueña de los instrumentos de producción que busca

la ganancia y acumulación de capital (plusvalía) y el proletariado (clase explotada)

poseedora sólo de su fuerza de trabajo. Las relaciones son de alienación pues el

sujeto es ajeno e incapaz de reconocer sus aportes a una realidad que se le impone.

(Paoli, 1979)



En este marco de una sociedad industrial, dividida en clases y autoritaria, la comunicación

masiva surge como una Industria más, una industria Cultural, como nuevo

agente inaudito de control social y psicológico. “Los medios de comunicación son

una parte de la sociedad global que condiciona y es condicionada por ella y tienden

a generar o a reforzar formas de ver el mundo, mediante estructuras signifi cativas.”

(Paoli, 1979)



Entonces, el hombre está en una sociedad que lo manipula a su antojo:

el individuo actúa según esquemas rigurosamente prefi gurados. Es impulsado

y manipulado por el aparato de poder sin tener conciencia del sometimiento.

El individuo aplastado para no sustraerse a su condición de tal, para no tomar

conciencia de su situación miserable, se enajena, deja de ser y se evade en lo

imaginario. Pero esta evasión concluye en la identifi cación con aquello que lo

oprime. Al cerrarse el proceso de manipulación, queda como residuo una sed

de individualidad insatisfecha y un fuerte sentido de frustración a causa de la

represión sobre aquello que tendía a escaparse de la generalidad de la chatura.

(Marafi oti, 2005: 187)



Las industrias culturales de control de las conciencias se caracterizan por un modelo

de comunicación que interrelaciona sus elementos en tres etapas:



Producción: son empresas organizadas y especializadas para producir mensajes

como mercancía. Están condicionadas por el mismo contexto político-económico y

utilizan muchas tácticas de dominación y manipulación: 1.- se fabrican para un consumo

distraído no comprometido, sin pensar; 2.- se construyen con estructuras multiestratifi

cadas de varios signifi cados superpuestos que colaboran en el resultado; 3.-

se estereotipan personajes o géneros que organizan y anticipan “…las experiencias

de la realidad social del individuo.” (Wolf, 1987: 101)

Circulación: es la etapa de transmisión del producto condicionado según el medio y

los contextos de producción y recepción. Los medios ponen en relación las diferentes

clases sociales mediante un producto que tiene un valor en el mercado y compite

según tendencias de homogeneización, tematización y el medio dominante.

Consumo: los mensajes se reciben en contextos particulares de recepción que son

interpretados desde la propia vida cotidiana, pero muchas veces sin darse cuenta de

los mecanismos de manipulación, se apropian esquemas ideológicos ya prefi gurados.

Así, es importante desde esta postura crítica explicar la ideología dominante y

sus estrategias de dominación.



Por tanto, desde esta postura la comunicación de masas es un nuevo mecanismo de

control social de las sociedades modernas. La ideología es una especie de adhesivo

social y la comunicación de masas es el mecanismo particularmente efi caz para

esparcir el adhesivo y así estabilizar las sociedades.



Desde otra postura, los estudios culturales (Inglaterra, 1956) retoman aportes de

Escuela de Frankfurt, la tradición humanista y la crítica literaria, pero ponen el acento

en la transmisión cultural y el estudio de los medios desde lo cultural, es decir, en la

mediatización de la cultura moderna: “…proceso general por el cual la transmisión

de formas simbólicas llega a estar cada vez más mediada por los aparatos técnicos

institucionales de las industrias de los medios de comunicación” (Thompson, 2002)



Los primeros planteamientos (Morin, 1962) estudian la cultura de masas en interrelación

con otras culturas, a la cual caracterizan como masiva, la más nueva del siglo

XX y con contenidos estandarizados, homogeneizados y de calidad media. Por ello,

los medios masivos serán asunto de debate acerca de los cambios culturales y el

control social de la época moderna.



El análisis de la comunicación masiva debe cambiar primero sus términos engañosos:

masa por el de sujetos plurales y situados socialmente y comunicación por

difusión, pues instituye un fl ujo unidireccional de mensajes y una ruptura entre

productor y receptor. Segundo debe tomar en cuenta tanto el contenido simbólico

de los mensajes mediáticos, como la compleja trama de las relaciones sociales que

subyace en la producción y circulación de estos mensajes. Así defi niremos:



a) La comunicación masiva como “la producción institucionalizada y la difusión

generalizada de bienes simbólicos a través de la fi jación y transmisión de contenido

informativo o simbólico.” (Thompson, 2002: 319)



b) La ideología (cultura de masas), como signifi cados al servicio del poder y que le

sirven o no para mantener de manera sistemática relaciones asimétricas y de dominación.

Es gracias a los medios que los fenómenos ideológicos se han transformado

en fenómenos masivos.



c) Los medios como instituciones dedicadas a la actividad social de fi jación, reproducción

y mercantilización de las formas simbólicas en las que están implicadas la

producción, transmisión y recepción. Así los medios poseen cuatro características:





1. Producción y difusión institucionalizada de bienes simbólicos. Instituciones

especializadas se dedican a la producción y difusión en gran escala de bienes simbólicos.

El medio técnico permite que las forma simbólica sea fi jada con diferentes

grados de durabilidad. Esto le da la posibilidad de almacenar información que luego

pueden usarse para diferentes formas de poder. También los medios técnicos posibilitan

cierto grado de reproducción o la posibilidad de producir múltiples copias

de un mismo producto simbólico. La reproducción de productos simbólicos es una

de las características clave que subyace en la explotación comercial de los medios

masivos, pueden ser comercializados, es decir, pueden volverse mercancía en el

mercado. Pero también existen ciertos grados de control sobre la reproducción de

una obra (derechos de autor) aspecto crucial para la industria de los medios.



2. Ruptura entre producción y recepción de los bienes simbólicos. Se refi ere a

la separación en espacio y tiempo entre quienes producen los bienes simbólicos y los

receptores que los consumen. Los contextos de producción no son los de recepción

y debido al fl ujo unidireccional de mensajes que limita la participación del receptor

en la producción y difusión, se genera, en consecuencia, que los productores estén

desprovistos de realimentación, lo cual genera una característica de indeterminación

para conocer las respuestas de los públicos. Por tanto, tienen que usar estrategias

como fórmulas probadas, investigaciones de mercado, etc.



3. Amplía la disponibilidad de las formas simbólicas en el tiempo y en el espacio.

Comprende el desprendimiento de una forma simbólica de su contexto de

producción, espacial y temporalmente, que luego es reimplantado en nuevos contextos

que pueden estar localizados en otros tiempos y espacios. Debido a la ruptura

instituida entre producción y recepción, la naturaleza y alcance del distanciamiento

depende de las prácticas sociales y de las condiciones técnicas de recepción, según

si los receptores poseen medios técnicos o el horario corresponde a su organización

social de sus vidas diarias.



4. La circulación pública de las formas simbólicas. Las instituciones de comunicación
masiva tienen por objeto llegar a un público tan amplio como sea posible,
pues de lo contrario le afectará en la valoración económica de sus productos. Estos
se producen para una pluralidad de receptores y circulan en un dominio público para
ponerlos a disposición de quienes posean los medios y habilidades para adquirirlos,
y según también las condiciones sociales que imponen restricciones.
Finalmente, con esta propuesta el sentido de los productos de los medios como formas
simbólicas reproducibles y mercantilizadas no se reduce al análisis de mensajes
sino que se amplía al análisis de las relaciones con el contexto social en que están
determinados. (Thompson, 2002).


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