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martes, 4 de febrero de 2020


TALLER DE LECTURA Y REDACCIÓN E INICIACIÓN A LA INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL IV.


ENSAYO ACADÉMICO.


¿Se pueden mejorar los aspectos negativos de la cultura nacional?

Introducción:
La cultura mexicana tiene manifestaciones muy ricas y variadas, producto de su pasado prehispánico y de su herencia ibérica. Sin embargo, se ha visto a lo largo de su historia que, a pesar de tener los elementos suficientes para lograr mayor importancia frente al mundo, ha preferido seguir en la mediocridad. Esto lo han estudiado tanto escritores extranjeros como nacionales. ¿Cuál es el motivo entonces, por el que no se ha logrado aún esta incorporación plena al concierto de las naciones? A lo largo del Siglo XX se han publicado diversos trabajos para explicar estos rasgos, y muchas menos publicaciones, para proponer soluciones.
Planteamiento
En 1908 se publicó el Libro “México bárbaro”, de John Keneth Turner, donde desde su mirada de norteamericano, ve al pueblo mexicano como un pueblo de salvajes, ignorantes, conformistas a pesar de vivir oprimidos, perezoso, fanático  e inconstante.
En 1934, durante el México posrevolucionarios, Samuel Ramos publicó “El perfil del hombre y la cultura de México”, donde aplica técnicas de psicoanálisis al pueblo mexicano. Según sus conclusiones hay tres tipos de mexicanos:
El Pelado. Lo define como "la expresión más elemental y más claramente definida del carácter nacional". Es el mexicano burdo, intelectualmente primitivo y salvaje, en un estado de vida denigrante, que constantemente requiere una autoafirmación que pretende lograr a través de la violencia tanto física como verbal.
El mexicano de ciudad. Es el mexicano proletario: desencantado, pesimista, desconfiado, trabaja por necesidad, estudia lo mínimo indispensable y alardea de su ignorancia.
El mexicano burgués. Es el mexicano que tiene una posición económica desahogada, busca vivir con refinamientos, es un nacionalista exagerado. Sin embargo, cuando están en confianza o bajo los efectos del alcohol, saca a relucir su verdadera naturaleza: envidioso, apasionado, intolerante, machista y discriminador.
“El laberinto de la Soledad” es una colección de ensayos publicada en 1950 por Octavio Paz. En ella hace un estudio del mexicano, y el por qué es como es. Una de sus conclusiones, es que el mestizaje es producto de una imposición violenta, de una violación, o en el mejor de los casos, de un engaño y seducción. Pone como ejemplo de ello a la Malinche, y expone que al carecer de la figura paterna y ser nacidos de la mujer violentada, el mexicano es “un hijo de la chingada”, y vive en una constante soledad.
Para 1984, Alan Riding, desde sus propias observaciones y apoyado en los trabajos anteriores, de Turner, Ramos y Paz, expone también lo que percibe como el mexicano: ritualista, desordenado, impuntual, tiende a autodevaluarse y a la vez quiere aparentar que vive mejor de lo que es su realidad.
Como vemos, a todo lo largo del siglo XX ha permanecido la percepción del mexicano como un pueblo dependiente, perezoso, impuntual, falto de compromiso consigo mismo, autodegradante, desinteresado de su futuro.
Las propuestas de cambio.
Pero no todos han permanecido estáticos. José Vasconcelos publicó en 1925 “La raza cósmica”, ensayo en el cual expone, contrario a las ideas de la época sobre la pureza de raza, que el mestizaje de América Latina le da las características para formar una quinta raza, mestiza, que en su cultura tenga los mejores elementos de cada uno de los grupos étnicos que la conforman. Esta quinta raza es la Raza Cósmica.
Consideramos que esta propuesta de José Vasconcelos fue adelantada a su tiempo, ya que esa cultura universal del hombre universal, es el reto que impone ahora la Globalización y el Internet: un acceso a los conocimientos de la humanidad, al alcance de todos, de manera que sean asimilables por todos.
A esa visión debemos sumar la de Ikram Antaki. Esta Doctora, Siria de Nacimiento y de padres griegos, escogió vivir en México y aquí desarrolló tareas didácticas y de difusión cultural. En 1996, después de 20 de vivir en México, con el pseudónimo de Polibio de Arcadia, publicó el libro “El pueblo que no quería crecer”, el en cual presenta a México como una llanura poblada de niños. Identifica las características del mexicano con las de los niños: irresponsables, inmaduros, indisciplinados, dependientes, afectos al pensamiento mágico, viven el momento sin preocuparse por el futuro. Analiza el origen de este comportamiento y lo ubica en su desarrollo histórico y en la falta de asimilación cultural.
En efecto, junto con la Doctora Antaki, Consideramos que el mexicano vive aún en el sincretismo, es decir, en el cambio de significados, en la superposición de  una figura sobre otra. La propuesta es la asimilación. Esta asimilación no significa un cambio de cultura, sino una profundización e incorporación: Conservar la identidad cultural haciendo parte de la cultura cotidiana los valores de la cultura occidental y que son universalmente aceptados, como lo son la incorporación del pensamiento científico en todos los niveles, valores universales como el fomento de la lectura y su comprensión, la conciencia ecológica, etc.
Consideramos que este comportamiento de irresponsabilidad y dependencia, proviene desde la época de la conquista. Los misioneros fueron los primeros en establecer un sistema de protección a los naturales (o sea, los habitantes de las tierras conquistadas),  a quienes describían como gentes piadosas, mansas y dóciles, a los que había que proteger de la impiedad y corrupción de sus conquistadores. Este proteccionismo y sistema de dependencia prevaleció a lo largo de la época colonial, después de la independencia, y durante todo el siglo XIX a pesar de las leyes de reforma, pues la cobertura de las escuelas de gobierno no fue la suficiente, siendo la Iglesia la única con cobertura en todo el territorio.
Después de la revolución y con José Vasconcelos como primer secretario de Educación, crea las bases para unificar a la heterogénea y dispersa población mediante un nacionalismo que integrase las herencias indígenas e hispánicas de los mexicanos, buscando desarrollar su teoría de la raza cósmica. Crea las escuelas rurales, bibliotecas y los libros de texto gratuitos.
Sin embargo, este esfuerzo integrador se pierde nuevamente cuando Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas se establece en el artículo 3º constitucional la educación socialista. Se dictan los planes de estudio oficiales obligatorios y en estos, la educación está orientada a la capacitación y el trabajo e  implícitamente, sigue vigente la visión de víctimas, de conquistados, y de que el pueblo debe ser dócil para poder ser protegido, ahora, por el Estado. Esta situación ha prevalecido a lo largo del siglo XX, y principios del nuevo milenio, institucionalizando la visión autodenigrante de Octavio Paz.
Conclusión
La visión autodenigrante de vencidos y dependientes ha servido a intereses de poder a lo largo de nuestra historia. Los sistemas escolares han proporcionados educación incompleta, que no tiende al desarrollo pleno del individuo, sino a obtener seres serviles y dependientes, lo que los hace irresponsables, inmaduros, impuntuales, e indisciplinados.
Consideramos que para erradicar estos vicios culturales, es necesario emprender acciones educativas desde los niveles básicos, en los que se busque el desarrollo pleno de cada individuo, a la vez que el reconocimiento de sus limitaciones y de los méritos de otros; que puede valerse por sí mismo, pero que al mismo tiempo necesita del trabajo de equipo, así como la importancia de la formalidad, la puntualidad y la disciplina. Esto es importante si queremos que los mexicanos sean vistos en las demás naciones como personas capaces de enfrentar los nuevos retos de este mundo tan cambiante.

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